Impacto del COVID-19, todo pasa y todo queda.

¿Dónde se encuentra América Latina y el Caribe en la curva del COVID-19?
mayo 1, 2020
La COVID-19 (coronavirus) refuerza la necesidad de conectividad
mayo 4, 2020

Impacto del COVID-19, todo pasa y todo queda.


Ojalá que la ciudadanía pueda hacer valer su voz por medio de instrumentos de participación democrática y los sectores oficiales escuchen en vocación de diálogo social.

Esta noticia fue creada por: Arlette Pichardo MuñizSocióloga. 

Todo pasa y todo queda, dice el poeta Antonio Machado. Impacto, es la palabra que la COVID-19 trae debajo del brazo y quedará incrustada en la memoria colectiva. Y, no podía ser diferente, dada la magnitud y encadenamientos de los efectos multidimensionales de la pandemia; que –en escasos días– ha puesto al mundo “de rodillas” (y eso que se brincó la semana santa). La cuarentena pone en evidencia, lo que la ciencia convencional por siglos ha tratado de obviar, la capacidad de ´enlazar´.

Esto es, más que una cuestión de salud.

La primera arista de las noticias internacionales, una sorprendente crisis epidemiológica; que –rápidamente– pone en jaque la vocación de diálogo social de los sectores oficiales, frente a la pausa en la economía de mercado, la caída en la generación de ingresos provenientes del trabajo y otras fuentes, la desaceleración de las rutinas institucionalizadas en la prestación de servicios en la función pública (central y municipal), la presión en la demanda y usos de servicios básicos (principalmente agua, electricidad y conexión digital), las restricciones en el acceso a los espacios públicos y el ejercicio de las libertades individuales.

En fin, una re/definición de lo que las personas lograr ser o hacer al vivir, los funcionamientos, según la conceptualización de Amartya Sen. La era de la libertad en el desplazamiento, paradójicamente, nos apresa entre los barrotes del pánico; al desgarrar la esencia de las relaciones primarias permeadas de afecto: la presencialidad.

La COVID-19, nombre oficial del virus de la familia de los Coronavirus, desviste a la vulnerabilidad, –especialmente ante factores externos–, y la coloca (sin maquillaje) frente al espejo retrovisor, desafiándonos a percibirla a toda prisa (por si acaso con la infestación del virus se nos afecta el sentido de olfato).

Pocos días después del cierre (parcial o total) del espacio aéreo y marítimo y de las fronteras terrestres, en muchas partes del mundo infinidad de personas expertas en distintas materias, desde la economía y la política económica, las ciencias políticas, el arte, la espiritualidad y otras formas de ver (o, de “no” ver) el mundo, sin faltar reclamos disciplinarios, tratan de entender y explicar las múltiples facetas de ruptura y discontinuidad (visibles y no tan visibles). Una extensa literatura, bajo las más diversas concepciones del mundo, se divulga y consolida y llegará el momento de su sistematización erudita (con el perdón de APA por obviar citas).

Oportunidad y transparencia, exigencias a la gobernanza hoy más que nunca

La diseminación de la pandemia, de entrada pasa “factura” a la eficacia, calidad y buena orientación de la intervención del Estado. La oportunidad en la capacidad de actuación, primera campanita que le suena a los gobiernos ¿qué tan pronto hablan los presidentes y dictan a tiempo declaratoria de emergencia nacional y otras medidas? (pareciera una redundancia, pero no lo es). ¿Cómo se exhiben en público las autoridades políticas? (invitando a los abrazos, usando medidas de protección básica y de higiene recomendadas por la Organización Mundial de la Salud -OMS). La popularidad de presidentes en la cuerda floja.

En el eco del campanazo, se disipa el humo de la transparencia en el manejo de información y el acceso a recursos. Competencias de autoridad y conflictos de poder (ejecutivo/legislativo, civil/militar, oficialismo/oposición).  Impericia y desarticulación en gabinetes ministeriales, desautorización y destitución de ministros, retórica versus acción, estrategias integrales “brillando” por su ausencia, activismo contra efectividad, escasa sensibilidad para valorar el impacto de las medidas (antes de tomarlas y en su efectividad concurrente), entre otras notas discordantes. Clientelismo político, re/encarnación de la caridad y la filantropía, re/emergencia de liderazgos mesiánicos, dicta-“blandas” recicladas y tráfico de influencias emergen con más fuerza, sin faltar actos de corrupción en el manejo de licitaciones y compras.

La buena noticia, el protagonismo de los Ministros de Salud. La Cenicienta danzando frente a la prensa, cual si la caída de la zapatilla se tratara de un cuento de hadas. No es una coincidencia que los países con tasas de mortalidad por coronavirus más altas, exhiben mayores deficiencias acumuladas en los sistemas de atención. El atractor extraño, la sensibilidad en las condiciones iniciales y cómo diferencias (aunque sean pequeñas) en los datos de entrada pueden llevar a grandes diferencias en las predicciones.

Ante el grito desesperado de autoridades políticas con el altoparlante a viva voz ¿dónde hay recursos?, doña Pandora (caja en mano) irrumpe sin invitación y se adueña del escenario. Y, como los reservorios con destinos preestablecidos tienen fondo –como las piñatas–, el malabarismo entra en escena. Impuestos, la ruta corta. ¿Al trabajo o al capital?, cruzar el puente a plena luz que encontrar la luz al final del túnel. El costo político subordina cualquier razón beneficio/costo económico/social. Recaudar en volumen de “a pellizco”, que montones de poquitos. En la balanza: conveniencia/posibilidad–acción/omisión, dupletas acostumbradas en la actuación de la política pública.

para mas información: https://www.larevista.cr/arlette-pichardo-impacto-del-covid-19-todo-pasa-y-todo-queda/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *